La reactivación del CEIAP, sus cambios y actividades  

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La reactivación del CEIAP, sus cambios y actividades  


La reinvención dentro de la pandemia ha sido uno de los principales esfuerzos para mantener vigentes y operativos diversos sectores de la sociedad, sin embargo, dentro de la educación el reto ha sido mayor.

El Centro de Estimulación Integral y Apoyo Psicoterapéuticos de la Universidad del Azuay (CEIAP) se ha mantenido activo durante la crisis sanitaria gracias a diversos mecanismos implementados por sus directivos.

El CEIAP, dentro de su cronograma, posee dos programas, uno matutino que oferta el servicio de educación inicial para niños de dos a cinco años, y uno vespertino donde se tratan ejes vinculados con el seguimiento psicoterapéutico de recién nacidos hasta niños de 14 años.

De sus programas, el que más complicaciones tuvo fue el prescolar que pasó a ser totalmente virtual, esto como consecuencia generó una reducción en el número de estudiantes de 150 a 60.

Para crear un espacio educativo adecuado todos los profesores recibieron capacitaciones en técnicas y herramientas pedagógicas virtuales. Además de la respectiva asesoría para el uso de una nueva plataforma virtual donde se da seguimiento al trabajo de los estudiantes.

Estas clases, que son dictadas tres veces por semana, necesitan de la participación conjunta de los representantes de los niños.

La doctora Ana Lucía Pacurucu, directora del CEIAP, nos comenta sobre el trabajo en conjunto con los padres de familia: “Los niños tiene una gran capacidad de adaptación, a pesar de esto, siempre necesitan tener el acompañamiento de un adulto para prender la cámara y el micrófono”.

Otra de las dificultades que han tenido los niños ante este nuevo método de cátedra es la falta de sociabilidad, debido a que gran parte de ellos, gracias al confinamiento, tienen temor a salir.

Por este motivo se han creado diversas actividades para que los estudiantes puedan interactuar en un espacio de relajación, como lo es el caso de la bailoterapia y el yoga virtual.

Por otro lado, el programa psicoterapéutico, que ostenta las especialidades de fisioterapia, estimulación temprana, terapia de lenguaje, apoyo pedagógico y psicología, recurrió a un mecanismo semipresencial. Niños con espectro autista y parálisis cerebral son los que frecuentan este programa.

“Ellos requieren de un mayor seguimiento. Este programa encaja dentro de los servicios de salud por eso desde septiembre pasado, con un aforo reducido, se empezó a trabajar de manera semipresencial con los niños que presenten estos cuadros” comenta Pacurucu.

Durante cuatro días a la semana ser recibe alrededor de 10 niños en sesiones individuales. Los asistentes han tenido asesoramiento sobre las medidas de bioseguridad y la desinfección de espacios.

“Gran parte de niños del programa psicoterapéutico vienen de manera presencial, sin embargo, si los padres, debido a la crisis sanitaria no desean traer a su hijo, las reuniones se realizan de manera virtual” finaliza Ana Lucía Pacurucu.  

Por último, los niños del programa de estimulación no tienen exposición virtual, sino mediante dos grupos de cuatro niños que se reúnen dos veces por semana, añadiendo un seguimiento semanal por parte de los docentes que mediante llamadas a los padres de familia monitorean a los estudiantes.   

Existen expectativas de retomar la presencialidad para el próximo período académico en septiembre de este año, sin embargo, para esto se espera el pronunciamiento del Ministerio de Educación.

Ibrahim Rodríguez

Corresponsal UDA

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